Dr. Jairo J. Ruiz Rodríguez
Médico Cirujano (Escuela de Medicina "Dr. J. M. Vargas" de UCV)
Medicina Interna (Hospital General del Oeste "Dr. J. G. Hernández")
Gastroenterología (Hospital Central del S. S. "Dr. Miguel Pérez Carreño")
Ex Profesor Instructor de la Cátedra de Clínica Médica "B"
Médico Cirujano (Escuela de Medicina "Dr. J. M. Vargas" de UCV)
Medicina Interna (Hospital General del Oeste "Dr. J. G. Hernández")
Gastroenterología (Hospital Central del S. S. "Dr. Miguel Pérez Carreño")
Ex Profesor Instructor de la Cátedra de Clínica Médica "B"
Escuela de Medicina "Luis Razzetti"
Universidad Central de Venezuela.
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica, de curso lento y invariablemente progresivo, poliorgánica, que compromete primordialmente las diartrodias en forma simétrica, con remisiones y exacerbaciones, y cuyas manifestaciones clínicas varían desde formas muy leves a otras muy intensas, destructivas y mutilantes.
Se afectan primero las articulaciones pequeñas de las manos: falanges y muñecas, y las de los tobillos. Es más frecuente en mujeres, en razón de 3:1. Se estima que el 1% de la población sufre de esta enfermedad. Se presenta con mayor frecuencia entre los 30 y 50 años de edad, pero también puede ocurrir en niños. Es más frecuente en individuos con anticuerpos HLA-DR4 y HLA-DR1 (presentes en blancos y japoneses).
Se afectan primero las articulaciones pequeñas de las manos: falanges y muñecas, y las de los tobillos. Es más frecuente en mujeres, en razón de 3:1. Se estima que el 1% de la población sufre de esta enfermedad. Se presenta con mayor frecuencia entre los 30 y 50 años de edad, pero también puede ocurrir en niños. Es más frecuente en individuos con anticuerpos HLA-DR4 y HLA-DR1 (presentes en blancos y japoneses).
Serología y Patogenia
En el 80% de los casos se detecta el factor reumatoideo en la sangre, el cual corresponde a un conjunto de anticuerpos. Especialmente fáciles de detectar son los anticuerpos 19S, IgM, IgG e IgA contra el fragmento Fc de IgG. Así se constituiría una molécula mayor autoantigénica IgG que produciría los anticuerpos específicos o el factor reumatoideo y con ello posteriormente, los complejos inmunes. El método habitual detecta el factor reumatoideo IgM hasta en el 70% de los casos. El factor reumatoideo puede encontrarse en algunos casos de lupus eritematoso generalizado, esclerodermia, dermatomiositis y otras enfermedades, como rubéola, lepra, malaria, y, además, en algunos individuos normales.
Los complejos inmunes son fagocitados por monocitos y leucocitos en el tejido sinovial, con liberación de enzimas y otros productos. También se desarrolla inmunidad celular con participación de linfocitos T activados, linfocitos de auxilio y linfocitos B. El fenómeno inicial de la inflamación sinovial parece ser un daño de vasos pequeños.
Manifestaciones clínicas:
En el 66% de los casos ocurridos en hombres la enfermedad debuta como un cuadro insidioso de anorexia, fatiga y poliartralgias. En el 33% existe una o pocas articulaciones afectadas y en el 10% el comienzo es agudo con fiebre y poliartritis. En el 75% de las mujeres hay afectación articular bilateral y simétrica de más de seis semanas de evolución: muñecas, metacarpofalángicas, interfalángicas proximales y rodillas.
El diagnóstico se sospecha en pacientes mayores de 16 años que presentan tumefacción articular, durante más de 6 semanas, de tres o más articulaciones de las manos o los pies. Los únicos criterios diagnósticos aceptados y utilizados universalmente, son los propuestos por el colegio americano de reumatología en 1987. Para el diagnóstico se necesita la presencia de al menos cuatro de las manifestaciones propuestas.
Algunas otras manifestaciones pueden igualmente ser observadas en esta patología sistémica. Ver siguiente tabla.

Los síntomas deben ser controlados con la administración de analgésicos tipo AINEs y/o con la administración de corticoides. El objetivo ideal del tratamiento es conseguir la remisión de la enfermedad u obtener el mejor control posible de la actividad (disminución de la inflamación e impedir la progresión). Para esto se usa un fármaco inductor de la remisión o modificador de la evolución de la enfermedad. Los más relevantes atendiendo a su rápida acción, eficacia clínica, influencia sobre la evolución de las lesiones radiográficas y la tolerancia son el metrotexate, sulfasalazina y la leflunamida y para los casos en los que no se logra controlar la enfermedad con los modificadores de la evolución se utiliza la terapia biológica.

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