martes 25 de octubre de 2011

Síndrome de Intestino Irritable: Breves Realidades


Dr. Jairo J. Ruiz Rodríguez

Especialista en Medicina Interna y Gastroenterología

Egresado de la Universidad Central de Venezuela (U.C.V.)

ExProfesor Instructor de la U.C.V.



Síndrome de Intestino Irritable




El síndrome de intestino irritable (SII) fue descrito por primera vez en Inglaterra a comienzos del siglo XIX. Posteriormente en la literatura médica de ese país aparecieron varios reportes durante la siguiente mitad del siglo. En las descripciones iniciales se hacía énfasis en la expulsión de “membranas” (moco) asociado quizás a la frecuencia con la que se utilizaban purgantes y enemas que irritaban y propiciaban la secreción intestinal de moco. Posteriormente diversas comunicaciones señalaron la naturaleza funcional del trastorno.




Para 1849, en la London Medical Gazette, señalaba W. Cumming: “Los intestinos pueden estar constipados o relajados en diferentes ocasiones, en una misma persona… Cómo una enfermedad puede tener dos síntomas diferentes, yo no puedo explicarlo”. Hacia 1928 Bockus y asociados señalaron el papel del estrés en la aparición y desarrollo de ésta condición.



El Síndrome de Intestino Irritable (SII) es un trastorno funcional crónico que se caracteriza por la existencia de dolor abdominal asociado a cambios de ritmo intestinal sin alteración orgánica demostrable. Se trata de un trastorno muy prevalente en los países desarrollados y en vías de desarrollo, del que no se conocen sus causas, que deteriora la calidad de vida de quien lo sufre y que genera un gran consumo de recursos.




A pesar de no conocer sus causas se sabe que determinados factores influyen en su génesis o en el desencadenamiento de sus síntomas. Entre ellos destacan, la dieta, determinados factores biológicos (alteraciones en la sensibilización, motilidad intestinal, sensibilidad visceral, cambios en la flora intestinal y en la regulación neuroénterica así como infecciones intestinales), y determinados factores psicosociales (comportamiento de enfermedad, situación social, estrés, acontecimientos vitales, ansiedad y somatización).




El SII es, por tanto, un trastorno funcional intestinal, porque no existe ninguna anomalía estructural o bioquímica subyacente. Es causa del 20 a 50% de las remisiones al especialista. El síndrome se caracteriza por un grupo de síntomas que pueden variar entre los pacientes o en un mismo paciente en distintos periodos.

Los diferentes síntomas son: disfagia, dolor torácico no cardiaco, pirosis, dispepsia funcional y trastornos biliares funcionales. Además de éstos se pueden presentar trastornos extra-gastrointestinales como: fatiga, disfunción urológica y trastornos ginecológicos. Los pacientes con SII presentan también una elevada frecuencia de diagnósticos psiquiátricos (ansiedad, depresión o histeria).



En los estudios de SII, varía la epidemiología según la naturaleza de la población estudiada y los criterios utilizados (Roma o Manning), por ejemplo, según los criterios de Roma la prevalencia en España es del 22%, y según los de Manning es del 6.2%. En general, se ha estimado que el crecimiento de la población afectada por el SII, crece anualmente en un 1%.



El SSI afecta hasta un 18% de la población del mundo occidental, con cifras variables entre algo más del 10% para el Reino Unido, entre 20 y 30% para países como Nueva Zelandia, Francia , China y Nigeria y hasta más del 60% en Dinamarca.


El SSI afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres, en una relación de 3 ó 4 a 1, y se presenta con mayor frecuencia entre los 45 y los 65 años, aunque puede afectar a personas en otras etapas de la vida. En nuestro medio, se ha estimado en un total de 388 pacientes estudiados completamente, que 51,2% de ellos tenían enfermedades orgánicas, digestivas o extraintestinales, y 48,7% manifestaciones puramente funcionales.


Entre una tercera parte y la mitad de las personas que presentan SII solicitan atención médica. En general, constituyen un 4% de las consultas de medicina general, y entre un 40 a 50% de las referencias y visitas a gastroenterólogos en el Reino Unido y en los Estados Unidos de Norteamérica. Es responsable de altos gastos médicos directos e indirectos, que incluyen ausentismo laboral Se ha estimado que, después del resfriado común, puede ser una de las enfermedades que más causa ausentismo laboral. Estadísticas del año 2004 demuestran que más del 20% de la población adulta en los Estados Unidos tienen síntomas compatibles con el síndrome de intestino irritable, aproximadamente 2/3 de los pacientes son del sexo femenino; en Venezuela, se desconoce la cifra exacta de casos, pero se piensa que se ubica alrededor del 20% de la población, número que se maneja en el resto de Latinoamérica. La mezcla étnica puede influir en los resultados, siendo cinco veces mayor entre las personas de raza blanca en comparación con las de raza negra.







La incapacidad para tolerar problemas o frustraciones, así como una dieta inadecuada, se consideraron hace poco tiempo como causas asociadas a un grupo de trastornos propios del SII. El concepto ha ido evolucionando, se considera que en el origen intervienen alteraciones del funcionamiento del sistema nervioso, y factores de tipo cognoscitivo y del medio ambiente.
El SII se presenta en familiares de primer grado de consanguinidad que sufren la enfermedad; se conoce que existe una predisposición de tipo genético en gemelos monocigóticos o suele relacionarse con un evento traumático a edad temprana (trauma severo o abuso sexual durante la niñez o la adolescencia).

Un antecedente de infección intestinal, suele incidir en el desarrollo del SII; aunque éste no es un factor determinante, si se acompaña de trastornos de tipo somático o psicológicos como neurosis, pueden hacer más vulnerable al paciente.
Se puede concluir según las evidencias, que los pacientes con SII presentan una respuesta neurohormonal y neuroinmune alterada, y que la influencia del medio desempeña un papel promotor en su desarrollo.

Terapéutica.
Conceptos tradicionales y nuevas alternativas terapéuticas se presentan hoy en día para el manejo del SII. Adicionalmente, a pesar de que escasean ensayos terapéuticos rigurosos que demuestren su validez se han utilizado agentes anticolinérgicos/antiespasmódicos o antidepresivos tricíclicos a dosis bajas para el dolor, loperamida o difenoxilato para la diarrea, y fibra dietética o agentes que hacen bulto como bran o psylllium para la constipación. No obstante, hay que tener presentes las siguientes observaciones:
· Las fibras no son efectivas para el dolor y la diarrea
· la loperamida es efectiva para la diarrea, pero puede agravar el dolor
· los antiespasmódicos son generalmente inefectivos
Más recientemente, se han introducido nuevos agentes terapéuticos, entre los cuales se incluyen:
- trimebutina,
- tegaserod (5-HT agonista parcial) –actualmente retirado del mercado-,
- alosetron (5-HT antagonista),
- prucalopride (5HT agonista total),
- clonidina (agonista alfa-22-adrenérgico),
- fedotozina (opioide kappa)
- y se investiga el papel de otros agentes tales como neurokinina 1 (NK 1 antagonista) y el de la neostigmina.



En términos generales, el SII es un trastorno cuyo basamento se encuentra en el manejo de las emociones y el estrés... y es que sí, el estrés se encuentra ocupando un papel importante en nuestra vida.




Y pienso que todo al final se resume en lo siguiente: "Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo". Que distinto sería el mundo si cumpliéramos con esto... "que linda sería la Tierra si la Tierra Tierra fuera con su fauna a pie de monte y una flor en la consciencia... que linda sería la Tierra si la Tierra Tierra fuera"
















¡Haz el bien... sin mirar a quién!

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